En el corazón de la Subbética, donde los olivos centenarios han dibujado durante siglos un paisaje inseparable de la identidad local, las máquinas marcan ahora un nuevo ritmo. Bajo la premisa de la modernización y la productividad, se está asistiendo a un contínuo proceso de sustitución de los olivares tradicionales por plantaciones intensivas, un proceso que —según Ecologistas en Acción— amenaza con borrar parte del patrimonio agroecológico más valioso de la comarca.
UN MODELO SOSTENIBLE QUE SE EXTINGUE
El colectivo ecologista ha alertado de que en el entorno de la Subbética y concretamente en el olivar de montaña de Priego de Córdoba continúan los arranques de olivares antiguos, con ejemplares que alcanzan entre 100 y 300 años de vida. Son árboles adaptados a la dureza del terreno y al clima mediterráneo, capaces de producir aceitunas sin necesidad de riego. En una región donde el agua es un bien escaso, este modelo de secano ha demostrado durante generaciones, su capacidad para sostener la producción con las lluvias estacionales, garantizando la sostenibilidad del territorio.
Frente a ellos, las nuevas plantaciones intensivas requieren un mayor consumo de agua y una mecanización que transforma el equilibrio ecológico del territorio. La organización recuerda que estos olivares tradicionales constituyen un ejemplo de agricultura resiliente y de bajo impacto, cuya desaparición supondría una pérdida ambiental y cultural difícilmente reversible.
FALTA DE APOYO INSTITUCIONAL Y BAJA RENTABILIDAD DEL OLIVAR TRADICIONAL
Pese a la continua promoción y los reconocimientos internacionales obtenidos por los aceites de la Denominación de Origen Priego de Córdoba, Ecologistas en Acción lamenta que no existan incentivos efectivos por parte de la administración pública para mantener los olivares tradicionales. Los agricultores, presionados por los costes de producción y la baja rentabilidad, optan por arrancar los árboles heredados de sus antepasados y adaptarse a un sistema más competitivo a corto plazo.
El grupo ecologista recuerda que numerosos estudios, como el proyecto europeo ‘MOVING’ (2024) liderado por la Universidad de Córdoba y ADEGUA, han demostrado la viabilidad económica y ecológica del olivar de montaña. Sin embargo, la falta de medidas concretas amenaza con hacer desaparecer un modelo que ha sostenido durante generaciones la economía y el paisaje de la Subbética.
REFUGIO DE BIODIVERSIDAD
Más allá de su valor agrícola, el olivar picudo —el olivar tradicional de la Subbética— actúa como reservorio de biodiversidad. Los troncos huecos y retorcidos sirven de refugio a aves, mamíferos e insectos, y sus grietas conservan semillas y esporas que enriquecen los suelos. En estas “dehesas de olivar”, como las denominan los ecologistas, habitan especies clave del ecosistema mediterráneo, entre ellas el conejo de campo —pieza esencial en la cadena trófica— y depredadores emblemáticos como el lince ibérico, el águila imperial o el búho real.
Ecologistas en Acción subraya que este entramado natural depende de la permanencia del olivar tradicional, ya que las nuevas plantaciones intensivas eliminan los hábitats y reducen la diversidad de fauna y flora asociada al paisaje olivarero.
UN PAPEL ESENCIAL EN LA ESTABILIDAD DEL SUELO.
En las zonas de montaña y ladera de la Subbética, el olivar picudo cumple además una función determinante en la conservación del suelo. Su sistema radicular y la cubierta vegetal que lo acompaña contribuyen a evitar la erosión y a mantener la fertilidad, especialmente cuando se combina con prácticas de no laboreo. La sustitución por modelos mecanizados, advierte el colectivo, incrementa el riesgo de degradación del terreno en un entorno ya de por sí frágil.
UN LLAMAMIENTO A LA ACCIÓN
“Cada día que pasa se arrancan más olivos centenarios”, advierte la organización, que insta a las administraciones y a las cooperativas a actuar de forma coordinada para proteger el olivar picudo. Ecologistas en Acción defiende que su conservación no solo es una cuestión ambiental, sino también cultural y económica: una forma de preservar el legado agrícola que define a la Subbética y de garantizar un futuro sostenible para quienes viven de la tierra.