PATRIMONIOS | VIII. San Valentín en la Subbética, Eros y Psique sobrevuelan las sierras
A través de esta nueva sección denominada Patrimonios de la Subbética, el reconocido director del Ecomuseo del río Caicena y Museo Histórico de Almedinilla, Ignacio Muñiz, te invita a descubrir el rico patrimonio de nuestra tierra de forma amplia y transversal.
Una cita quincenal en la que abordamos de manera vivencial y literaria la riqueza del pasado y presente de la Subbética, paseando a través de su patrimonio histórico, arqueológico, etnológico, o medioambiental de esta rica comarca nacida en el corazón de Andalucía.
En esta sexta entrega, nos adentramos en el lenguaje simbólico del mito y la poesía para descubrir cómo el amor, el alma y el deseo han sido tejidos desde la Antigüedad en relatos que van mucho más allá del cuento. A partir de un motivo recurrente hallado en las pesas de telar del poblado ibérico del Cerro de la Cruz, en Almedinilla, el mito de Eros y Psique emerge como una poderosa metáfora sobre la unión entre cuerpo y alma, la lealtad, el error y la redención, y los territorios profundos de la psique humana.
Amor, amor,
que estoy herido.
Herido de amor huido,
herido,
muerto de amor.
Decid a todos que ha sido
el ruiseñor.
Bisturí de cuatro filos,
garganta rota y olvido.
Cógeme la mano, amor,
que vengo muy mal herido,
herido de amor huido,
¡herido!
¡muerto de amor! (1)
Todo mito se narra casi como un cuento, aunque tiene mensajes más profundos.
Un motivo mitológico repetido en las “pesas de telar” del poblado ibérico del Cerro de la Cruz en Almedinilla (siglo II antes de Cristo), a modo de “marca de fábrica”, parece ser el que representa a dos personas abrazadas y aladas que con mucha probabilidad nos esté hablando del mito de Eros y Psique. Esta escena aparece en esculturas, pinturas, relieves y algunos de los anillos-sellos romanos. Un anillo de este tipo pudo ser utilizado en este caso para grabar sobre el barro fresco de las “pesas de telar” la imagen en cuestión, no sabemos con qué significado y fin último (sello del telar, marca de propiedad, significado simbólico...).
Eros/Cupido es el hijo-dios del Amor (hijo de la diosa Afrodita/Venus y de Zeus/Júpiter) que se enamora de la belleza de Psique (el Alma). La madre de Eros siente envidia de la belleza de Psique y prohíbe a su hijo que la visite… pero éste lo sigue haciendo disfrazado (para evitar la ira de su madre) y, aprovechando que dormía, se la lleva en sueños a su palacio alfombrado de flores.
Su amor se mantuvo así en secreto, en las sombras de la noche y bajo el disfraz….pero un día Psique quiso enseñar el rostro de su amado a sus otras dos curiosas hermanas y encendió una lámpara de aceite que se derramó sobre el rostro de Eros mientras dormía. Despertándose bruscamente, huyó despavorido tras su aleteo.
Afrodita castigó a Psique forzándola a hacer 4 trabajos casi imposibles, el cuarto acudir ni más ni menos que al inframundo (Hades/Plutón) para que su diosa (Perséfone/ Proserpina) le cediera un poco de esa belleza inmortal que anida en el subsuelo y que debía guardar en una caja y no abrirla por ningún motivo. Psique quiso volver a la superficie, pero antes de llegar su impaciencia le hizo abrir la caja y se perdió la magia contenida: la belleza guardada se hizo mortal y ella cayó en un sueño de muerte y olvido. Eros, que la había seguido en secreto, la destapó de ese sueño e imploró a los dioses que les unieran para siempre. Así lo hicieron y la pareja, ya inmortal, llegó a tener una hija: Hedoné o Voluptas (el deleite).
El “mythos” está más vinculado con el lenguaje de la poesía y de los sueños, un lenguaje con un sentido psicológico y no tanto lógico. De esta manera se puede alcanzar el significado del mito a través de los sentidos: el Amor verdadero es el que une cuerpo y alma (Eros y Psique), no necesita de belleza formal (no necesita descubrir el rostro de Eros) sino del alma y la lealtad, y las deslealtades y los errores se corrigen con esfuerzo y trabajo. Que la impaciencia puede llevar al fracaso. Y que el Amor, al final, lo perdona todo.
Incluso más profundamente nos habla de esos “terrenos fronterizos” de los reinos de las sombras y los sueños donde aparece nuestra psique más oculta, ese inconsciente que se despierta en sueños (siguiendo a Carl Gustav Jung, del inconsciente colectivo). De esta manera, el Ánima (alma) sería el aspecto femenino que está presente en el inconsciente colectivo de los hombres, regido por el amor erótico y el impulso creativo de la naturaleza (Eros), siendo el arquetipo de la Vida, mientras el Ánimus (espíritu) sería el aspecto masculino presente en el inconsciente colectivo de las mujeres, regido en este caso por el Logos (razón o palabra reflexionada), siendo el arquetipo del Significado. Ambos, alma y espíritu, formarían el arquetipo Persona, que se desarrolla a partir del conjunto de experiencias entre hombres y mujeres a lo largo de la evolución humana. La psique, de esta guisa, sería el conjunto de capacidades de una persona: los procesos conscientes e inconscientes, que unido al impulso creativo de la naturaleza daría con la esencia del Ser y del Estar.
Quién sabe qué querría expresar el artesano o artesana del Cerro de la Cruz al dejar impreso este motivo sobre muchas de las “pesas de telar”. Mensajes de ese tejido de la vida que tejemos y tejemos en un lienzo repetido.
(1) Poema de Federico García Lorca. Extracto de la obra: “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín”