Entrevista

ENTREVISTA | Ignacio Muñiz, director del Museo Arqueológico de Almedinilla: "El Cerro de la Cruz es uno de los pocos testimonios del final de la cultura ibérica en Andalucía"

Enclavado en un entorno natural de gran belleza orográfica y atravesado por el río Caicena, el municipio de Almedinilla guarda entre sus tierras uno de los testimonios más excepcionales del mundo ibero-romano en Andalucía. El yacimiento del Cerro de la Cruz, que no solo nos permite asomarnos a los últimos siglos de la cultura ibérica, sino también comprender con una nitidez inusual cómo se produjo el traumático proceso de romanización en el interior peninsular.

Las huellas de un incendio violento, los restos humanos encontrados en las calles del poblado y sus tumbas con armas femeninas revelan una historia marcada por la resistencia, la represión y la memoria silenciada.

 

Ignacio Muñiz, durante la entrevista a SubbéticaHoy en las instalaciones del Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla
photo_camera Ignacio Muñiz, durante la entrevista a SubbéticaHoy en las instalaciones del Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla

El yacimiento ibérico del Cerro de la Cruz, en Almedinilla, guarda en sus entrañas mucho más que muros de piedra: conserva el eco de una comunidad que no se rindió fácilmente ante el avance de Roma. A través de las excavaciones y los estudios llevados a cabo en las últimas décadas, se ha ido tejiendo un relato que trasciende la arqueología para adentrarse en la identidad de quienes habitaron este lugar hace más de dos mil años.

En esta entrevista, profundizamos en las claves arqueológicas, históricas y humanas del yacimiento con quien mejor lo conoce: Ignacio Muñiz, arqueólogo y director del Museo Histórico de Almedinilla y del Ecomuseo del Río Caicena.

  • ¿Cuáles son las singularidades del legado íbero-romano de Almedinilla?

— La especificidad y singularidad de Almedinilla es que contamos con un yacimiento, un poblado ibérico, correspondiente a lo que denominamos la Baja Época Ibérica. Es decir, un momento en el que los distintos pueblos íberos ya están en contacto con Roma. Por tanto, nos está hablando, o más bien balbuceando, cómo fue ese proceso de romanización en toda esta zona.

 

El yacimiento del Cerro de la Cruz y otro que estamos excavando actualmente, llamado La Viñuela, nos aportan mucha información sobre ese período. Otra característica destacable es el estado de conservación. Presenta un nivel de incendio, claramente provocado, que hemos podido fechar a mediados del siglo II a. C. gracias al hallazgo de monedas, a los análisis de carbono 14 —que también hemos realizado— y a la cerámica bien documentada. Todo apunta a una destrucción violenta ocurrida en esa época.

El yacimiento se encuentra en un excelente estado de conservación a causa de un incendio provocado a manos del Imperio Romano a mediados del siglo II a. C.

Esto puede estar relacionado con los conflictos que vivieron los pueblos íberos durante ese proceso de romanización, en concreto con las llamadas guerras lusitanas. Sabemos por Apiano, historiador griego del siglo II, en su conocida obra Iberia, cómo se desarrollaron estas guerras. Apiano menciona que en determinado momento Viriato (líder lusitano -de la antigua región de Lusitania, que hoy comprende Portugal y parte de España- que lideró la resistencia contra la expansión romana en la Península Ibérica entre los años 147 y 139 a.C.) andurreaba por esta zona. Habla de varios poblados, entre ellos Martos, que aunque está en la actual provincia de Jaén, se encuentra muy cerca de Almedinilla en línea recta. También menciona otros núcleos que prestaron apoyo a Viriato y que después sufrieron represalias del general Serviliano.

Los restos encontrados nos acercan a los conflictos que tuvieron los pueblos iberos en ese proceso de romanización, en concreto con las llamadas guerras lusitanas.

Es posible que, en ese contexto histórico, el poblado del Cerro de la Cruz de Almedinilla fuera destruido violentamente. En el yacimiento aparece un nivel de incendio extendido por toda la zona excavada.

  • ¿Qué pistas nos arrojan los restos humanos encontrados con motivo de aquel incendio del poblado ibero?

—Se han encontrado restos humanos en el nivel arqueológico (estrato) del incendio, así como dos cuerpos en una de las calles del poblado. En el nivel de incendio, como es muy compacto, no se ha podido documentar conexión anatómica, pero sí se han identificado restos de al menos cinco individuos.

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Ignacio Muñiz, durante la entrevista a SubbéticaHoy en las instalaciones del Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla

En cambio, los dos cuerpos hallados en la calle del poblado, sí estaban en conexión anatómica, ya que no fueron afectados por el fuego. Son dos personas, posiblemente familiares, porque presentan una serie de formaciones óseas de origen genético. Aparecen tiradas en la calle con cortes de espada muy evidentes que les provocaron la muerte. Se quedaron allí, sin ser enterradas, y el poblado fue abandonado. No volvió a ser ocupado hasta mil años después. Eso nos ha permitido conservar esos restos humanos intactos, reflejando claramente un episodio violento.

Dos personas aparecen tiradas en la calle con cortes de espada muy evidentes que les provocaron la muerte. Se quedaron allí, sin ser enterradas, y el poblado fue abandonado. No volvió a ser ocupado hasta mil años después.

Descubrimiento de los restos óseos de los habitantes iberos situados en una de las calles del poblado
Descubrimiento de los restos óseos de los dos habitantes iberos situados en una de las calles del poblado

Por la cronología, pensamos que la destrucción fue provocada por Roma. En ese momento, Roma ya había fundado la colonia Patricia en Córdoba, y estas zonas más apartadas, menos estratégicas para el interés romano —porque no están asociadas a minas, como en Sierra Morena, ni a una tierra fértil de alta producción como es toda la campiña—, pues quedarían en un ambiente más indígena, porque el poblado es totalmente indígena, es totalmente ibérico, pero ya de época romana.

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La Península Ibérica según Estrabón, siglo I a. C.

Posiblemente Roma quiso acabar con la memoria de ese sitio, quizás por haberse atrevido a rebelarse contra el imperio.

Y por estos conflictos, quizá relacionados con la guerra lusitana, el lugar terminó siendo destruido. Una destrucción que nos lleva a pensar que se quiso acabar con la memoria de ese sitio, lo que los romanos llamaban damnatio memoriae: borrar la memoria de un lugar, un personaje o un hecho. En este caso, quizás por haberse atrevido a rebelarse contra Roma.

Ignacio Muñiz, durante su entrevista con SubbéticaHoy
Ignacio Muñiz, durante la entrevista a SubbéticaHoy en las instalaciones del Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla

Es algo muy poco habitual, encontrar restos humanos en un poblado incendiado. Normalmente las sucesivas superposiciones que se van sucediendo pues muchas veces destruyen esa información, pero en este caso, al ser un poblado que una vez destruido quedó abandonado y no se ocupó, pues nos ha permitido que se conserve también.

  • ¿Cuáles son las principales características urbanísticas del Poblado Ibero del Cerro de la Cruz?

—El poblado ibérico del Cerro de la Cruz está ubicado en una ladera. Para evitar la pendiente natural del terreno, se construyeron grandes muros de aterrazamiento. A través de ellos se generaron terrazas artificiales donde se distribuyen las distintas manzanas del poblado. Hay una cierta planificación urbanística: los muros de contención siguen las curvas de nivel y crean también las calles entre las terrazas. Así que ya existe un planeamiento urbanístico básico. Luego ya cada casa o cada unidad de hábitat ya puede tener diferencias entre sí.

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Maqueta con la estructura urbana del poblado ibero del Cerro de la Cruz

Una de estas terrazas, la más alejada de la zona alta del poblado —la acrópolis—, en la parte más baja, pudo haber servido además como muralla o parapeto defensivo. Son muros muy anchos, bien construidos, que con un alzado de adobe o incluso elementos vegetales podrían haber actuado como sistema defensivo. No obstante, hasta que no lo verifiquemos con exactitud, no podemos afirmar que se tratara de un oppidum, es decir, un poblado fortificado.

Ortofoto con estructura urbana en el Cerro de la Cruz
Ortofoto con estructura urbana en el Cerro de la Cruz

El yacimiento del Cerro de la Cruz es uno de los pocos testimonios de los momentos finales de la cultura ibérica en toda Andalucía, una época muy poco documentada.

El poblado se conserva muy bien. Hay muros de adobe de hasta dos metros de altura. Bajo el nivel de incendio encontramos habitaciones con objetos completos o fragmentados —que, una vez restaurados, están íntegros—. Por su estado de conservación, su urbanismo singular y por tratarse de un poblado de la Baja Época Ibérica —una etapa poco documentada y con escasos yacimientos visitables—, el Cerro de la Cruz es muy singular en toda Andalucía.

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Maqueta con la estructura urbana del poblado ibero del Cerro de la Cruz
  • Según las muestras, ¿cómo se desarrollaban los ritos funerarios de los habitantes iberos del poblado?

—La costumbre funeraria de estos pueblos iberos era la cremación. El cuerpo se quemaba en una pira funeraria, vestido con sus atuendos o panoplia. Luego se recogían las cenizas y los restos óseos más significativos, que se depositaban en una urna. Esta urna se enterraba bajo el suelo, en un agujero que a veces se revestía con piedras, formando una cista. Sobre ella se colocaba un túmulo que marcaba la tumba.

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Representación de pila funeraria

Alrededor de la urna solían colocarse ajuares u ofrendas: ungüentarios, platos con comida... En la necrópolis de los Collados, en Almedinilla, es muy característico el armamento como parte del ajuar u ofrenda. Es un tema que estamos debatiendo actualmente.

En la necrópolis de los Collados, en Almedinilla, es muy característico el armamento como parte del ajuar u ofrenda.

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Herramientas halladas en el yacimiento ibero del Cerro de la Cruz

Como curiosidad, en las dos tumbas documentadas recientemente, el estudio antropológico de los restos óseos ha determinado que ambas pertenecen a mujeres. En concreto, en la tumba 3 hay una mujer de unos 18 años enterrada con un niño —no sabemos si murió en el parto o poco después—. En la tumba 6 hay otra mujer, de unos 30 años. Y en ambas tumbas aparece una gran cantidad de armamento.

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Armas descubiertas como ajuar u ofrenda en el yacimiento ibero del Cerro de la Cruz

Esto abre el debate sobre el acceso de las mujeres iberas a las armas. En otros yacimientos también se observa que era relativamente frecuente. No se trataría de mujeres guerreras a tiempo completo como las amazonas, pero sí parece que algunas mujeres utilizaban armas en determinadas circunstancias, o al menos se enterraban con ellas. Puede que fuera simbólico, una forma de expresar el estatus de la persona.

Las mujeres en la sociedad ibera tenían un rol de género y un estatus muy distinto al que tendrían después en sociedades patriarcales como la romana o la griega.

El hecho de que sean armas nos indica que las mujeres en la sociedad ibera tenían un rol de género y un estatus muy distinto al que tendrían después en sociedades patriarcales como la romana o la griega. En esas culturas habría sido impensable enterrar a una mujer, por poderosa que fuera, con armas. Esto apunta a una sociedad ibérica tal vez matrilineal o, al menos, con un reparto de roles distinto.

  • ¿Cómo se desarrollaron las primeras prospecciones arqueológicas en este importante enclave histórico?

— El poblado ibérico del Cerro de la Cruz es el yacimiento, yo diría, decano, uno de los más antiguos de la provincia de Córdoba. Se conoce ya desde muy antiguo, desde finales del siglo XIX. De hecho, fue el primer director del Museo Provincial de Córdoba, Luis Maraver y Alfaro, el que excavó, o más bien escarbó, porque en aquel entonces la arqueología estaba poco desarrollada como ciencia. Aunque también hay que reivindicar algunas cuestiones de esa arqueología decimonónica y romántica, en cualquier caso no estaba desarrollada como disciplina científica, y dejó muy pocos datos de su intervención. Prácticamente excavó por completo lo que era la necrópolis, el cementerio del poblado ibérico. Por ahí se empezó a conocer Almedinilla, el Cerro de la Cruz, y fue a través de la necrópolis.

Los actuales yacimientos arqueológicos se empezaron a conocer a raíz del descubrimiento de la necrópolis.

Ignacio Muñiz, durante la entrevista a SubbéticaHoy en las instalaciones del Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla
Ignacio Muñiz, durante la entrevista a SubbéticaHoy en las instalaciones del Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla

Después de Maraver y Alfaro, a finales del siglo XIX, estuvieron por aquí arqueólogos muy conocidos, como Pierre París, que fue un poco el que empezó a sistematizar y a concretar lo que era la cultura indígena, la cultura prerromana, la cultura ibérica. Porque, de hecho, el propio Luis Maraver y Alfaro no sabían muy bien si estaba en una necrópolis romana o de otro tipo. De hecho, tenía muchas dudas porque veía que no era exactamente romana. En aquel entonces todavía no estaba sistematizada la cultura indígena, la ibérica, que ya empieza a concretarse, como digo, con Pierre París, que viene a principios del siglo XX. Y, a partir de ahí, viene una sucesión de especialistas de entonces y también, por desgracia, de furtivos, de gente que vino a hacer mucho daño al yacimiento.

Cerro de la Cruz
Muros en el Cerro de la Cruz

En aquel entonces todavía no estaba sistematizada la cultura indígena, la ibérica, que empieza a concretarse a principios del siglo XX.

Hasta que en el año 1985 la Universidad de Córdoba, a través del Seminario de Arqueología, empieza una serie de campañas: 1985, 1987, 1989… Y a partir de ahí empieza a ver la luz el poblado. Sin embargo, la necrópolis todavía no se sabía dónde estaba, porque Luis Maraver y Alfaro no dejó dicho con precisión el lugar donde se encontraba la necrópolis, que él llamaba de los Collados, la necrópolis de los Collados.

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Restos hallados en el yacimiento ibero del Cerro de la Cruz

Posteriormente tuvimos intervenciones propias desde el Museo Arqueológico de Almedinilla y luego, como es habitual, como hacemos desde el Ecomuseo, a través de diferentes convenios de investigación. Firmamos en su día un convenio de colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid y, con ellos, estuvimos excavando el poblado ibérico durante una serie de años. Y ya últimamente, a través de la Universidad de Granada y con un grupo de investigación en el que estamos inmersos, que es el grupo de investigación Prometeo, en los últimos años hemos seguido sumando. No solo en el poblado ibérico, sino que hemos podido localizar el sitio exacto donde estaba la necrópolis.

Hallazgos en las excavaciones del Cerro de la Cruz
Una pequeña vasija es hallada en las excavaciones del Cerro de la Cruz

Y cuál fue nuestra sorpresa: que no estaba agotada. Nosotros pensábamos que ya lo estaría por todas las intervenciones previas desde Maraver y Alfaro y por todos los furtivos que durante tanto tiempo han estado por aquí. Y, sin embargo, encontramos tumbas, depósitos votivos —que tenemos aquí y que hemos podido documentar— como la necrópolis asociada, sin lugar a dudas, al poblado, es decir, al cementerio del poblado ibérico. La necrópolis de los Collados y el poblado ibérico. Por tanto, es una trayectoria muy larga de investigación, con pausas, con retrasos, aciertos en muchos casos, y con la que continuamos ahora mismo a través del grupo de investigación Prometeo, que es con el que hicimos la última campaña.

Poleas encontradas en el yacimiento del Cerro de la Cruz
Poleas encontradas en el yacimiento del Cerro de la Cruz
  • ¿Esperáis financiación adicional para poder retomar las prospecciones en el yacimiento?

Pues ojalá, porque el Ecomuseo del Río Caicena, el proyecto que desarrollamos en Almedinilla, en donde el Poblado Ibérico del Cerro de la Cruz forman parte del proyecto, es un proyecto municipal. O sea, depende del Ayuntamiento. Un Ayuntamiento de 2.500 vecinos y vecinas, y por tanto un Ayuntamiento pequeño, que hace —entiendo— un esfuerzo muy grande para mantener todos los yacimientos arqueológicos y núcleos museísticos que conforman el Ecomuseo del Río Caicena.

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Ignacio Muñiz, durante la entrevista a SubbéticaHoy en las instalaciones del Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla

Hemos solicitado diferentes subvenciones a la Unión Europea, al Ministerio y a la Junta de Andalucía, pero hasta ahora no estamos teniendo mucha suerte para poder desarrollar nuevas excavaciones en el Poblado Ibérico, un yacimiento que ahora mismo está excavado en una veinteava parte.

Por tanto, no es suficiente con el presupuesto municipal para poder desarrollar el proyecto como se debiera. En concreto, yo entiendo que el Poblado Ibérico del Cerro de la Cruz necesitaría un impulso. Hemos solicitado diferentes subvenciones a la Unión Europea, al Ministerio y a la Junta de Andalucía, pero hasta ahora no estamos teniendo mucha suerte, la verdad.

El esfuerzo municipal que se hace, que podríamos considerar un caso prácticamente único en Andalucía, es una apuesta por el patrimonio local desde un Ayuntamiento.

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Vasijas de época ibera

Y entonces estamos desarrollando los proyectos de excavación, en los últimos tiempos, con presupuesto municipal y de la Diputación de Córdoba, con lo cual es una cosa muy limitada, que nos condiciona mucho a la hora de hacer un trabajo con mayor intensidad y más duradero en el tiempo. Por tanto, es muy de agradecer y de valorar el esfuerzo municipal que se hace, que podríamos considerar un caso prácticamente único en Andalucía de apuesta por el patrimonio local desde un Ayuntamiento. Pero, claro, esto hace que estemos faltos de presupuesto para poder desarrollar excavaciones en el Poblado Ibérico, que sería menester hacer, porque es un yacimiento que ahora mismo está excavado en una veinteava parte. Es decir, muy poco todavía en relación a todo lo que tiene que decirnos.

  • ¿Podrías describirnos tu trayectoria y los principales hitos que has llevado a cabo en Almedinilla?

- Bueno, pues yo soy nacido y, digamos, criado en Madrid, aunque mi familia es de aquí, de Almedinilla. Entonces, hice la licenciatura en la Universidad Complutense, la licenciatura en Prehistoria y Arqueología. Luego hice los cursos de doctorado en la Universidad de Córdoba. Y tengo otra serie de cursos, de másteres, de ecoturismo, desarrollo rural y políticas europeas.

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Ignacio Muñiz, durante la entrevista a SubbéticaHoy en las instalaciones del Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla

Entonces, un poco harto de la ciudad —no de Madrid en particular, pero sí de la ciudad en general—, queriendo huir de ella, me vine a vivir aquí, al pueblo de mi familia materna, con el que he tenido siempre una relación muy estrecha desde niño. Durante esos años estuve haciendo trabajos muy diversos mientras cursaba el doctorado en la Universidad de Córdoba. Y entonces, en ese momento, surgió una iniciativa ciudadana a través de diferentes asociaciones de Almedinilla para intentar potenciar un patrimonio que entonces estaba muy degradado, abandonado. Incluso los yacimientos, después de las primeras intervenciones del Seminario de Arqueología de la Universidad de Córdoba, quedaron un poco abandonados.

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Inmediaciones del Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla

Este movimiento vecinal impulsó el proyecto de ecomuseo, que está inserto en lo que se llama la nueva museología: nuevas propuestas que surgen a finales de los años 80 y principios de los 90, con el ánimo de renovar lo que era —y en parte sigue siendo— la museología tradicional. Dentro de esas propuestas estaban los ecomuseos, y esa fue la propuesta que hicimos: elaboramos un proyecto con un inventario de recursos patrimoniales, un diagnóstico de los mismos y una planificación a corto, medio y largo plazo. Todo eso enmarcado en lo que se denomina un Ecomuseo.

Ese proyecto, que partió de este movimiento vecinal, lo hizo suyo el Ayuntamiento, y a partir de entonces lo fue desarrollando poco a poco. Por poner fechas, los primeros años, del 94 al 98, fueron años de visitar lugares que nos sirvieran de inspiración y de ejemplo; de crear una serie de exposiciones temporales; de crear una revista —la revista local La Fuentezuela, que fue un poco el escaparate de todas esas inquietudes—, una revista que todavía continúa. Y fue trabajo voluntario. Durante esos cuatro años, del 94 al 98, estuvimos trabajando de manera voluntaria para intentar desarrollar este proyecto.

En 1999 cuando el Museo Histórico-Arqueológico queda inaugurado, se empieza a desarrollar todo el proyecto del Ecomuseo.

Luego, ya a partir del año 98, el Ayuntamiento me hace un contrato a media jornada, que se transforma luego en jornada completa a partir del 99. Y desde ese año, ya con el museo inaugurado —el actual en el que estamos ahora, el Museo Histórico-Arqueológico de Fuente Ribera—, se empieza a desarrollar todo lo que es el proyecto del Ecomuseo.

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Ecomuseo del Río Caicena

Poco a poco, intentamos que todos los años toquemos los distintos aspectos que conlleva la gestión del patrimonio, que son muchos: la investigación, la catalogación, la restauración, la musealización, la difusión, la formación... Que todos los años haya actividad relacionada con cada uno de esos aspectos. Y muchas veces tenemos que priorizar, por los límites presupuestarios. Unos años se ha dado más peso a las cuestiones de difusión o dinamización, a los aspectos didácticos; otros años se ha priorizado la investigación. Según el año y presupuesto, pero siempre intentando tocar todos los aspectos que debe tener la gestión del patrimonio histórico.

El proyecto del Ecomuseo se centra en "musealizar" todo el territorio y patrimonio que riega el río Caicena, como su naturaleza hidrológica, su industria antigua ligada al río, sus cosechas tradicionales, su participación ciudadana o los yacimientos que se levantaron a sus pies.

El proyecto, en definitiva, del Ecomuseo, lo que intenta es musealizar —en el mejor sentido de la palabra— todo el territorio que riega el río Caicena. Por eso se llama el Ecomuseo del Río Caicena. El río, como protagonista, va mostrando a los visitantes y turistas —pero sobre todo a los habitantes, porque estos son proyectos pensados principalmente para los vecinos y vecinas del pueblo— todo lo que ha visto en su transcurrir.

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Panorámica de Almedinilla

El propio río, que forma una serie de cascadas —zurreones, le decimos aquí— muy espectaculares por todo el trazado del término municipal: el Salto del Caballo, el Zurreón, y otras cascadas y saltos de agua que forma el río. El bosque de ribera que lo acompaña, que se conserva relativamente bien. Y los yacimientos arqueológicos que se levantaron a los pies del río. Hemos trabajado sobre todo en la Villa Romana de El Ruedo y en el Poblado Ibérico del Cerro de la Cruz, que son los dos yacimientos visitables. Pero tenemos un catálogo muy amplio, que llega hasta los 60 yacimientos repartidos por todo el término, algunos de los cuales estamos trabajando también para poner en valor y que puedan ser visitables.

Tenemos un catálogo muy amplio, que llega hasta los 60 yacimientos repartidos por todo el término, algunos de los cuales estamos trabajando también para poner en valor y que puedan ser visitables.

Las industrias tradicionales que eran movidas por la fuerza del río —sobre todo los molinos harineros y aceiteros—, la propia arquitectura del pueblo, que va viendo el río en su transcurrir, una arquitectura sencilla, humilde, popular pero muy interesante, y no solo de Almedinilla, sino también de las aldeas del municipio, forman parte también del Ecomuseo.

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Puente sobre el Río Caicena en Almedinilla

Las huertas tradicionales, regadas por el río Caicena, que en muchos casos mantienen cultivos autóctonos propios de aquí —como los acerolos, los perorruises, los jamuesos, etc.—. Todo eso, incluyendo a los propios habitantes como patrimonio inmaterial, es lo que conforma el Ecomuseo.

Hay otros Ecomuseos que están centrados, por ejemplo, en un barrio de una ciudad. Pero este se basa en una visión territorial, interdisciplinar y con participación ciudadana, que son los tres pilares de cualquier Ecomuseo: territorialidad —es decir, considerar el territorio como objeto musealizable—, interdisciplinariedad —entendida como la conexión entre patrimonio histórico, etnológico, medioambiental, humano... todo el patrimonio en sentido amplio e interconectado—, y participación ciudadana, que puede ser más directa o más indirecta, pero que es fundamental en todo proyecto de Ecomuseo.

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Río Caicena en Almedinilla

Aquí, por ejemplo, aunque sea de manera indirecta, hay mucha participación en las actividades que se organizan desde el Ayuntamiento y el Ecomuseo. Un ejemplo claro es la jornada íbero-romana Festum, que celebramos en agosto, y donde hay una participación muy amplia de los vecinos en las distintas actividades.

Ese sería un poco el resumen de lo que es un proyecto de Ecomuseo y, en concreto, del Ecomuseo del Río Caicena.