El Ecomuseo del Río Caicena de Almedinilla, a través de su director Ignacio Muñiz, se ha incorporado al Grupo de Trabajo “Turismo y Cultura” (S4) impulsado por la Junta de Andalucía. Se trata de un foro de unos 60 expertos que busca debatir y elevar propuestas estratégicas sobre el futuro del sector.
Un espacio de cocreación y debate
Desde el Ecomuseo se ha valorado positivamente su entrada en este grupo, concebido como un espacio de trabajo voluntario dentro de la iniciativa EDP, orientado a la cocreación de escenarios y propuestas.
El objetivo es claro: detectar necesidades, debatir ideas y trasladar propuestas que puedan ser tenidas en cuenta por la administración autonómica.
En las reuniones también se abordan los programas europeos HORIZON 2021-2027, centrados en cultura, creatividad e inclusión social. Estas convocatorias, abiertas a museos, universidades, empresas y administraciones, estarán activas con ejecución hasta septiembre de 2026.
Uno de los ejes principales es el impulso de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías aplicadas a la cultura.
Cultura frente a turismo de masas
Desde el Ecomuseo se abre también una reflexión sobre el modelo turístico actual, en la que se insiste en la necesidad de diferenciar la cultura del turismo de espectáculo, vinculado en algunos casos a propuestas masivas y de menor calidad.
En esta línea, defienden que la cultura debe entenderse como la base sobre la que se sostiene el turismo, e incluso como la principal marca de identidad de un territorio.
Asimismo, subrayan la importancia de no confundir recursos culturales con productos culturales, una distinción clave para evitar expectativas poco realistas y avanzar hacia una planificación más coherente de la oferta cultural y turística.
Primeros objetivos
En este primer acercamiento al grupo de trabajo, el Ecomuseo señala varias cuestiones de fondo. Por un lado, la necesidad de reforzar la presencia de los museos locales en los órganos de asesoramiento de la Consejería de Cultura, una reivindicación histórica del sector que continúa vigente pese al reconocimiento creciente de la museología social.
Por otro, la preocupación por la carga burocrática que acompaña a los proyectos europeos, que en ocasiones dificulta su desarrollo o incluso conduce a su devolución tras la aprobación inicial.
Y, finalmente, la idea de que, aunque la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías están llamadas a tener un papel relevante en la gestión cultural, el verdadero valor del turismo cultural sigue residiendo en las emociones que genera la interpretación del patrimonio, algo que depende en gran medida del contacto humano directo entre el intérprete y el visitante.
Burocracia, tecnología y experiencia humana
El Ecomuseo insiste en que la complejidad administrativa de los programas europeos puede condicionar la ejecución efectiva de muchos proyectos culturales, a pesar de su aprobación inicial.
Frente al avance tecnológico, la entidad subraya que el turismo cultural sigue basándose en la experiencia directa y emocional, un valor que solo puede transmitirse plenamente a través del trato personal en la interpretación del patrimonio.
Según ha trasladado la entidad a este periódico, desde Ecomuseo se confía en que las propuestas que se generen en este grupo contribuyan a reforzar la cooperación entre administraciones, profesionales y agentes culturales, con el objetivo de avanzar hacia un modelo más equilibrado, participativo y conectado con la realidad de los territorios.