Desde lo alto del Cerro del Castillo, dominando el pueblo blanco de Carcabuey y buena parte del paisaje abrupto de la Subbética, se alza una fortaleza que no solo fue baluarte militar, sino también testigo privilegiado de siglos de historia, conflictos y leyendas. El castillo de Carcabuey o Castillo de Fuente Úbeda —conocido también como el Castillo de la Traición— es el resultado de superposiciones, derribos y reconstrucciones que reflejan la evolución del territorio a lo largo de su historia.
Su emplazamiento no es casual. En las cercanías de este cerro rocoso confluían antiguamente los caminos que comunicaban cinco provincias andaluzas, lo que convirtió al enclave en una pieza fundamental para el control estratégico de la comarca. Esa importancia explica que el enclave haya estado ocupado de forma casi ininterrumpida desde la Prehistoria.
Los hallazgos arqueológicos hablan por sí solos: una espada de bronce de la Edad de Hierro fechada en torno al 1200 a. C., hoy conservada en el Museo Británico, o una urna cerámica del tipo Cruz del Negro, custodiada en el Museo Histórico de Priego de Córdoba, confirman que este lugar ya era relevante mucho antes de que se levantaran murallas.
De oppidum romano a fortaleza medieval
Sobre restos ibéricos y romanos —entre ellos un aljibe excavado en la roca que aún se conserva— se asentó, en época andalusí, una fortificación que tuvo un papel destacado durante las revueltas contra el imperante poder omeya a finales del siglo IX. Fue entonces, tras la conquista musulmana, cuando el castillo sufrió uno de sus primeros grandes episodios de destrucción, ordenada en el año 892 por el emir Abd Allah.
Frontera, conquistas y reconquistas
Durante los siglos XIII y XIV, el Castillo de Carcabuey ocupó una posición clave en la frontera entre el reino de Castilla y el reino nazarí de Granada, un territorio sometido a continuos cambios de dominio. Tras la conquista cristiana impulsada por Fernando III y su integración en el sistema defensivo castellano, la fortaleza pasó a manos de la Orden de Calatrava, reforzando su papel como enclave estratégico en la Subbética.
La situación volvió a invertirse en el siglo XIV. En 1339, el sultán nazarí Yusuf I conquistó el castillo durante una de sus campañas fronterizas, aunque el dominio musulmán fue breve, de tan solo dos años. En 1341, las tropas de Alfonso XI recuperaron la fortaleza, que quedó definitivamente bajo control cristiano, iniciando una etapa de progresiva pérdida de su función militar, pero consolidándose como referente territorial y simbólico de la villa.
Un recinto adaptado a la roca
El castillo presenta una planta poligonal irregular de doce lados, perfectamente adaptada a la agreste topografía del cerro. Sus murallas, levantadas con sillarejo y mampostería, están reforzadas por cinco torres, dos de planta cuadrada y tres circulares, distribuidas estratégicamente a lo largo del perímetro.
En el interior del recinto se conserva la torre del Homenaje, verdadero núcleo simbólico y defensivo del conjunto, y un amplio patio de armas donde se concentran restos de distintas épocas. El acceso actual se realiza por una puerta levantada sobre un muro de contención, probablemente reutilizando materiales de la propia fortaleza, mientras que en el lienzo sur se localiza una poterna —un acceso secundario y oculto— que permaneció cegada durante siglos y fue redescubierta en excavaciones recientes.
La ermita que guarda a la patrona
En la parte alta del patio de armas, casi como si la historia militar diera paso al recogimiento, se alza la ermita de la Virgen del Castillo. Construida en el siglo XVIII sobre un templo anterior, este edificio de marcado carácter barroco popular alberga la imagen de María Santísima del Castillo, patrona de Carcabuey, una devoción profundamente arraigada que preside la villa desde lo más alto.
La ermita, de planta de cruz latina y coronada por una cúpula gallonada, contrasta con la rudeza de la piedra medieval que la rodea. Su presencia resume bien el tránsito del castillo: de fortaleza defensiva a espacio simbólico y espiritual, mantenido vivo por la comunidad incluso cuando el recinto fue abandonado como estructura militar a finales del siglo XVIII.
La leyenda del "castillo de la Traición"
Uno de los relatos más conocidos vinculados al castillo es el de Nuño Tello, alcaide de Carcabuey en tiempos de Alfonso X el Sabio. Según la tradición, durante la rebelión del infante Don Sancho contra su padre, Tello se negó a entregar la fortaleza pese a las presiones y artimañas del aspirante al trono.
La leyenda cuenta que la hija del alcaide fue utilizada como señuelo para forzar su rendición. Aun así, Nuño Tello prefirió mantener su lealtad al rey antes que ceder, incluso al precio de perder a su hija. El episodio, trágico y simbólico, dio origen al sobrenombre de Castillo de la Traición, aunque para muchos vecinos también es, paradójicamente, el castillo de la fidelidad.
Una recuperación para abrir el castillo al visitante
En los últimos años, el castillo ha sido objeto de actuaciones de recuperación y puesta en valor orientadas a facilitar su visita y mejorar su conservación. Entre los trabajos realizados se encuentra la reparación del hueco de la poterna y del arco de entrada, la reconstrucción del murete de piedra del acceso, la limpieza de vegetación en el patio de armas y en torno a la ermita, así como la mejora del pavimento y de la accesibilidad mediante rampas, escaleras y pasamanos.
Además, se han instalado paneles informativos e interpretativos que permiten comprender mejor la historia del conjunto y se ha reforzado la iluminación, integrando el castillo en un recorrido turístico y paisajístico que refuerza su papel como uno de los grandes referentes patrimoniales de Carcabuey.
Información para la visita
El Castillo de Carcabuey es visitable y puede recorrerse de forma libre durante todo el año. En su interior se encuentra la ermita de la Virgen del Castillo, que permanece abierta desde las 9:00 hasta las 18:30 horas en invierno, y hasta las 21:00 horas en verano, permitiendo al visitante conocer tanto el recinto fortificado como el espacio devocional que preside el cerro.
Además, el aljibe histórico excavado en la roca también es visitable en su interior. Para acceder a él es necesario solicitarlo en la Oficina de Turismo de Carcabuey, donde facilitan la visita. Todo el conjunto es de acceso gratuito.
La Oficina de Turismo atiende en horario de 9:00 a 14:30 horas.
Teléfonos: 957 55 30 18 / 661 86 40 16
Más información: https://turismodelasubbetica.es/carcabuey