LUCENA / SUCESOS

La familia de Pedro Mayorgas, el hombre desaparecido en Lucena, cree que "hay alguien o algo detrás de su desaparición"

Su nieto, Antonio Mayorgas, que define a su abuelo como ""una persona casera, de costumbres fijas, muy independiente y generoso" por lo que algunas personas se acercaban a él para pedirle dinero"
Operativo de búsqueda del hombre desaparecido en Lucena. Foto: SubbéticaHoy
photo_camera Operativo de búsqueda del hombre desaparecido en Lucena. Foto: SubbéticaHoy

Antonio Mayorgas Espejo es nieto de Pedro Mayorgas, el hombre al que se busca por cielo y tierra en Lucena desde que el pasado jueves fuera visto por última vez en el barrio. Este fin de semana estuvo presente junto con sus padres y otros miembros de la familia en el puesto de mando avanzado desde el que se coordinó el dispositivo de búsqueda de su abuelo, sorprendidos por "la gran cantidad de lucentinos y lucentinas y de colectivos incluso de otras provincias que quisieron acercarse a colaborar para encontrarlo". 

Este lunes, Antonio señalaba que "tras una movilización como esta, sin ningún tipo de resultado, nos inclinamos  a pensar que mi abuelo no se ha marchado de forma voluntaria o sufrido un despiste y hay alguien o algo detrás de su desaparición". 

En realidad, esa certeza la ha tenido la familia desde el principio. "Mi abuelo es una persona casera, de rutinas y costumbres fijas, solitario, muy independiente. No es un gran andador y se limita a sus recados en las tiendas cercanas y después a casa. Desde el primer momento pensamos que algún tercero ha podido estar implicado en su desaparición". 

La familia tuvo el último contacto con él a medio día del jueves, cuando fueron a llevarle la comida. Por la tarde ya les resultó extraño que no sonase el teléfono: "siempre lo lleva encima, le encanta llamar a unos y otros para distraerse, llamaba constantemente, pero esa tarde ya no lo hizo", comenta su nieto. 

Las sospechas se confirmaron por la mañana, cuando la asistenta que le ayudaba en casa llegó a la vivienda y encontró signos de que Pedro no había dormido allí. "Tiene unos pájaros en el patio que siempre guarda por la noche en el interior de la vivienda, y el viernes seguían fuera. Tampoco se había hecho el café como era su costumbre", apunta Antonio. Con todos esos datos y tras preguntar a varios vecinos, esa misma mañana presentaron la correspondiente denuncia por su desaparición. 

Por el momento, la familia no tiene demasiados datos de la investigación. Saben que la última persona que le vio, avanzada la tarde del jueves, fue una vecina, cuando salió a tirar la basura y se sentó un momento en la plazoleta cercana a su vivienda. "Solo nos han solicitado que preguntemos a los vecinos. Hoy ha vuelto a su casa la Policía Judicial y nos han pedido que no entremos, para seguir buscando pistas en el interior. Nosotros hemos hablado con todo el vecindario, sabemos que algunas personas del entorno se acercan a él con frecuencia, le abordan en la calle porque es una persona generosa y les da alguna moneda, pero poco más podemos decir", concluye Antonio Mayorgas.

Para él y su familia se ha parado el tiempo, aguardando con incertidumbre que el teléfono suene para aportarles una pista que pueda conducirles a su abuelo. No pierden la esperanza de encontrarlo en buenas condiciones y confían en la investigación para esclarecer lo sucedido.