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REPORTAJE | Festividad en San Marcos: El día que la Subbética abre sus canastillos al campo

Pan, hornazos, canastillos y convivencia: así vivirán los pueblos de la Subbética una de sus jornadas más esperadas del año en plena naturaleza, el próximo sábado 25 de abril
Un grupo de niños junto a sus cestas en San Marcos para disfrutar de la tradicional "merendilla" | Imagen: Turismo de la Subbética.
photo_camera Un grupo de niños en Rute junto a sus cestas en San Marcos para disfrutar de la tradicional "merendilla" | Imagen: Turismo de la Subbética.

Cada 25 de abril, la comarca de la Subbética cambia de escenario. Las calles se vacían poco a poco y la vida se traslada a otro lugar: el campo, los pinares, las riberas y los alrededores naturales que rodean a sus pueblos. Es el día de San Marcos, una jornada que, más allá de su origen religioso, se ha consolidado como una de las tradiciones más vivas y compartidas del sur de nuestra comarca.

No hay una única forma de celebrarlo, pero sí un patrón que se repite con fuerza: familias enteras, grupos de amigos y generaciones distintas se reúnen al aire libre para convivir, comer y mantener una costumbre que hunde sus raíces en el mundo rural. San Marcos no se entiende sin ese gesto colectivo de salir del pueblo. Es, literalmente, el día en que la Subbética se echa al campo.

Raíces que nacen de la tierra

Vinculada históricamente al calendario agrícola y a la primavera. Tradicionalmente, era un momento para pedir por las cosechas y bendecir los campos. Hoy, ese origen sigue presente, aunque transformado: la celebración ha evolucionado hacia una jornada de convivencia donde el vínculo con la tierra sigue siendo protagonista, pero desde lo social y lo cultural.

En una comarca marcada por el olivar, las sierras y los espacios naturales, esta relación con el entorno no es simbólica, sino real. El paisaje no acompaña la fiesta: la sostiene.

Un mismo día, muchas formas de celebrarlo

Aunque el espíritu es compartido, cada localidad imprime su propio carácter. San Marcos es común, pero nunca idéntico.

En IZNÁJAR, el 25 de abril es fiesta local y uno de los días más esperados del año. Desde primera hora, vecinos y visitantes se desplazan hasta el paraje de Valdearenas, junto al embalse, donde los pinares y la zona de playa se convierten en punto de encuentro. Allí se desarrolla una jornada de almuerzo campero, coplas y juegos populares, en un ambiente familiar que comienza mucho antes: la víspera, cuando se preparan los tradicionales canastillos.

Pavitas de San Marcos en Iznájar | Imagen: Turismo de la Subbética.
Pavitas de San Marcos en Iznájar | Imagen: Turismo de la Subbética.

Dentro de ellos se guarda uno de los símbolos del día: la pavita de San Marcos, una pieza de pan con un huevo cocido en su interior, decorada con lazos de colores. Los canastos suelen ser abundantes, tanto que la tradición ha dejado un dicho que aún se repite: “San Marcos, San Marquillos y apurar los canastillos”, en referencia a cómo la comida preparada previamente se prolonga durante los días posteriores.

Pavitas de San Marcos en Iznájar | Imagen: Turismo de la Subbética.
Pavitas de San Marcos en Iznájar | Imagen: Turismo de la Subbética.

También en ENCINAS REALES el protagonismo recae en la gastronomía y la salida al campo. En este caso, el elemento más característico es el hornazo, otra elaboración de pan con huevo cocido que se consume en grupo durante la jornada. Distintas formas, un mismo fondo: comida compartida en un entorno natural.

En BENAMEJÍ, San Marcos es definido como tradición, encuentro y raíces. La celebración se vive en espacios como las inmediaciones del Río Genil, el paraje de los Caños, el Puente Hernán Ruiz II o la Fuente de la Dehesilla, donde durante la jornada se aprovecha para comer los hornazos, (figuras de pan con un huevo duro en su interior, tortas de aceite y chocolate) en grupos para pasar el día, guardando la esencia de una costumbre singular, la de “atar el hopo al diablo”; una tradición consistente en hacer un nudo en una retama o arbusto del campo, tradición que se va trasmitiendo de mayores a jóvenes, para según la tradición, evitar que algún incidente fastidie la jornada de ocio que se tiene preparado.

Parque periurbano de la Grieta de Benamejí en la actualidad
Parque periurbano de la Grieta de Benamejí.

Un poco más al sur, en PALENCIANA, la festividad se comparte con el mismo espíritu que en otros municipios de la Subbética como Benamejí: salida al campo, convivencia y continuidad de una tradición común que une a varias localidades bajo un mismo calendario.

Inmediaciones del Río Genil en Benamejí. / Imagen: Junta de Andalucía.
Inmediaciones del Río Genil en Benamejí. / Imagen: Junta de Andalucía.

Por su parte, PRIEGO DE CÓRDOBA introduce un matiz diferente dentro de la celebración de San Marcos durante todo el fin de semana. Aquí, la tradición se amplía y toma forma de feria, convirtiéndose en uno de los primeros grandes eventos festivos de la primavera en la comarca. Durante varios días —habitualmente coincidiendo con el último fin de semana de abril— el centro de la localidad se transforma en un espacio de encuentro con epicentro en la Plaza de la Constitución, popularmente conocida como "El Paseillo" donde se instala una caseta municipal que acoge conciertos, concursos de baile y actividades para todos los públicos.

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A su alrededor, calles y plazas se llenan de vida con atracciones, puestos de artesanía, tómbolas y oferta gastronómica, en un ambiente que combina tradición, música y convivencia. En los últimos años, esta feria se ha consolidado como una de las citas más destacadas del calendario local, fruto de la implicación de colectivos y del propio municipio, y marcando, en cierto modo, el inicio del ciclo festivo primaveral en la Subbética. Toda la programación del evento en este enlace.

En RUTE, la celebración de San Marcos mantiene también ese carácter de jornada en el campo que define a toda la Subbética, pero con matices propios que la hacen especialmente singular. Desde primera hora de la mañana, distintos parajes del municipio como El Lanchar, Fuente Alta, La Noria, o el entorno del pantano de Iznájar se convierten en escenarios improvisados de convivencia, donde familias y grupos de amigos organizan barbacoas, peroles y paellas en plena naturaleza.

Fuente Alta de Rute | Imagen: Turismo de la Subbética.
Fuente Alta de Rute | Imagen: Turismo de la Subbética.

Es, como en el resto de la comarca, el día grande de la merendilla. Los más pequeños reciben las tradicionales cestas repletas de dulces y golosinas, junto a uno de los símbolos más reconocibles de la jornada: las “pavitas”, hornazos de pan con huevo duro que forman parte de la repostería más popular de Rute. Todo ello en un ambiente donde la gastronomía y la convivencia vuelven a ser el eje central de la celebración.

Un grupo de niños junto a sus cestas en San Marcos para disfrutar de la tradicional "merendilla" | Imagen: Turismo de la Subbética.
Un grupo de niños junto a sus cestas en San Marcos para disfrutar de la tradicional "merendilla" | Imagen: Turismo de la Subbética.

Pero en Rute, San Marcos va un paso más allá en el calendario popular. El conocido refrán local —San Marcos, San Marquillos y apurar los canastillos”— marca no solo el día 25 de abril, sino un ciclo de tres jornadas en torno a la festividad. El tercer día, ese “apurar los canastillos”, adquiere además un significado especial en la localidad, ya que coincide tradicionalmente con el regreso de los hermanos de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza desde la romería celebrada en Andújar. Históricamente, a su llegada desde la carretera de Priego, los romeros eran recibidos por la localidad, y estos entregaban pitos de arcilla o "piticos" (propios de la cerámica tradicional de la zona de Andújar, y que se utilizan para silbar a las cofradías visitantes durante el camino hacia la ermita) y medallas de la Virgen de la Cabeza entregadas desde los vehículos, hasta su llegada a la iglesia de San Francisco, donde se inicia la continuidad festiva en torno a la Virgen de la Cabeza de Rute.

De este modo, San Marcos en Rute no solo es campo, comida y convivencia, sino también un punto de transición entre celebraciones, donde la naturaleza, la tradición religiosa y la vida social se entrelazan en una misma secuencia que marca el final de abril en la comarca.

Pan, huevo y memoria compartida

Si hay un hilo conductor que atraviesa todos estos municipios es la gastronomía. No tanto por la variedad, sino por el simbolismo: el pan y el huevo cocido aparecen una y otra vez como elementos centrales.

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Pavitas de San Marcos.

Pavitas, hornazos o variantes similares forman parte de una tradición que no solo se consume, sino que se prepara en familia, muchas veces el día anterior. Un gesto —el de amasar, cocer, o guardar en el canasto— que es parte de la celebración tanto como el propio día en el campo.

Una tradición que sigue viva

San Marcos en la Subbética, sus pueblos y aldeas no es un evento aislado ni una fiesta puntual. Es una costumbre que se repite año tras año, con cambios, matices y adaptaciones, pero con una base firme: la necesidad de reunirse, de salir al entorno natural y de compartir un día distinto.

Desde los pinares de Iznájar hasta los parajes de Benamejí o las reuniones en Encinas Reales, la imagen se repite con variaciones: grupos alrededor de una mesa improvisada, comida preparada en casa, niños con canastos, conversaciones largas y una relación directa con el paisaje.

Porque, en el fondo, San Marcos sigue siendo eso: un día en el que la vida cotidiana se detiene y se traslada al campo.

Pendientes del cielo

De cara a la celebración de este año, la previsión meteorológica apunta por el momento a un tiempo algo inestable durante el fin de semana, según las estimaciones de la Agencia Estatal de Meteorología. No obstante, como es habitual, la evolución se irá concretando conforme avancen los días.