El embalse de Iznájar ha experimentado una ligera recuperación en los últimos días gracias a las intensas lluvias asociadas a la borrasca Claudia, que afectó a toda la comarca la pasada semana. Las precipitaciones y las posteriores escorrentías de los últimos días han elevado el volumen embalsado hasta los 189,76 hectómetros cúbicos a fecha de hoy, alcanzando el 20% de su capacidad total, cifrada en un máximo de 920 hm³.
La subida permite al pantano situarse en niveles idénticos a los registrados en esta misma fecha del año pasado, cuando rondaba también los 190 hectómetros cúbicos.
Diez hectómetros más en una semana
Los datos publicados por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, confirman que la borrasca ha dejado un aporte real y significativo en el embalse. El 12 de noviembre, coincidiendo con el inicio del episodio de lluvias, el pantano almacenaba 180,9 hectómetros cúbicos. Cuatro días después, el 17 de noviembre, tras el paso de la borrasca, la cifra había subido a 184 hm³, y a fecha de hoy alcanza los 189,76 hm³. En total, las precipitaciones y posteriores vertientes de arroyos y acuíferos generadas por la borrasca Claudia han supuesto un incremento de unos 10 hectómetros cúbicos en apenas una semana.
Muy lejos de la media de la última década
Pese a esta mejora, los niveles continúan siendo preocupantemente bajos. La media de los últimos diez años para esta misma semana se sitúa en 295 hm³, lo que equivaldría a un 32,09% de la capacidad del embalse. Es decir, Iznájar sigue más de 100 hm³ por debajo de lo que sería habitual para estas fechas durante la anterior década.
Este déficit confirma la tendencia de los últimos años, marcada por una prolongada sequía y aportes hídricos insuficientes para recuperar los volúmenes históricos del mayor embalse de Andalucía.
Un amplio margen por recuperar
Con una alta capacidad total de 920 hm³, el embalse mantiene todavía un amplio margen de llenado, y aunque las lluvias han supuesto un respiro, no cambian el contexto general de niveles bajos estructurales. Serían necesarios varios inviernos muy lluviosos para romper esta dinámica.