La última excavación del yacimiento del Cerro de la Cruz saca a la luz una nueva vivienda ibérica y evidencias de la destrucción violenta del poblado
La excavación arqueológica en el Cerro de la Cruz de Almedinilla ha finalizado por este año, cerrando así una nueva fase de trabajo sobre uno de los enclaves ibéricos más singulares de la provincia, declarado Bien de Interés Cultural como Zona Arqueológica, desde el año 2002.
Concluida la intervención sobre el terreno donde se sitúa el asentamiento ibérico, -configurado en ladera sobre numerosas terrazas escalonadas- el equipo entra ahora en una etapa menos visible pero clave: varias semanas centradas en el estudio de materiales, inventarios y documentación de Unidades Estratigráficas, paso previo a la consolidación de muros de adobes, la restauración de materiales muebles y la eliminación de terreras artificiales, actuaciones que se extenderán hasta finales de mayo.
Aparece una nueva vivienda ibérica de gran complejidad
El principal resultado de la campaña ha sido la exhumación de unos 200 metros cuadrados que han permitido documentar una nueva vivienda ibérica del siglo II a.C. en la denominada Manzana 2.
En este sentido, los investigadores destacan que estas viviendas eran espacios multifuncionales, donde se combinaban áreas de trabajo —con molinos o telares—, zonas de almacenamiento, lugares de tránsito e incluso posibles espacios comerciales abiertos a la calle.
Además, se ha constatado que el conjunto incluye un patio parcialmente cubierto, con evidencias como una huella de poste, escaleras y un enlosado de adobes que apunta a la existencia de zonas techadas.
El hallazgo de un aljibe abre nuevas incógnitas sobre su función
Entre los elementos más destacados figura un aljibe “a bagnerola”, habitual en el Cerro, cuya excavación no ha podido completarse en esta campaña, por lo que queda por determinar si se trata de un depósito profundo similar a otros del yacimiento, si quedó inacabado o si tuvo una función distinta, como la de fresquera, lo que obligaría a continuar los trabajos en futuras intervenciones.
Los niveles de incendio refuerzan la hipótesis de una destrucción violenta
Esta última excavación también ha documentado diferentes niveles de incendio, derrumbes y abandono, posiblemente correspondientes a un episodio de destrucción violenta del poblado ibérico.
Sobre los suelos originales han aparecido piezas completas como una sartén y tapadera de origen itálico, además de elementos singulares como una pella de arcilla con huellas dactilares.
El área excavada presenta potentes muros de adobe de hasta tres metros de altura, algunos de ellos vencidos por factores como el incendio, la presión del terreno o posibles movimientos sísmicos.
A ello se suman las alteraciones provocadas por fases posteriores, como una ocupación tardo-antigua de los siglos VI y VII, silos-basureros de época emiral y los expolios realizados en los años 80, incluso con maquinaria pesada.
Ánforas, herramientas y cerámicas confirman la riqueza del enclave
Entre los materiales recuperados destacan ánforas ibero-púnicas y púnicas, platos, tapaderas, pesas de telar y fusayolas, así como elementos metálicos como un estrebede y una reja de arado de hierro.
También se han identificado piezas de origen itálico, lo que refuerza las conexiones comerciales del asentamiento.
Los arqueólogos señalan a una nueva campaña para completar la investigación
Los trabajos se han enmarcado en el proyecto iniciado en 2024 para documentar el Sector Este antes de actuaciones de drenaje, financiado por la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Almedinilla.
Dirigidas por Ignacio Muñiz junto a un equipo multidisciplinar, las excavaciones han permitido avanzar en el conocimiento del yacimiento, aunque los responsables consideran imprescindible al menos una nueva campaña para completar la documentación y potenciar su valor científico, museológico y turístico.
El sector excavado ha sido cubierto parcialmente con estructuras metálicas y lonas provisionales, diseñadas para proteger los restos sin afectar al subsuelo.
El Cerro de la Cruz continúa así consolidándose como un enclave clave para comprender el mundo ibérico, aún con importantes interrogantes por resolver.