MEDIO AMBIENTE

La "encina milenaria" ya es historia, tras caer la mitad que todavía resistía en pie

La "encina milenaria" tras caer la mitad del árbol que quedaba en pie. Foto: Juan Granados
photo_camera La "encina milenaria" tras caer la mitad del árbol que quedaba en pie. Foto: Juan Granados

La "Encina Milenaria", uno de los árboles más longevos de Andalucía y todo un símbolo natural de la Subbética, situado en la pedanía ruteña de Los Llanos de Don Juan, ya es historia.

Este viernes se certificó el desplome de lo que quedaba de ella, después de que la mitad del árbol cayese sobre el suelo el 29 de diciembre de 2021 tras no poder resistir el paso del tiempo y el peso de sus enormes ramas. Un vecino de Los Llanos, Juan Granados, difundía a través de un grupo de la pedanía la triste noticia y a partir de ahí se multiplicaban en las redes las lamentaciones de los amantes de la naturaleza y los recuerdos de quienes lo conocieron y son muchos los que se han acercado a contemplar sus últimas ramas desparramadas por el suelo.

Todo apunta a que el calor de las últimas jornadas ha sido la puntilla para este árbol monumental que ya tenía prácticamente firmada su sentencia de muerte. Situado en una parcela de propiedad privada, la encina fue sometida hace un par de años a una actuación de protección consistente en la colocación de una horquilla en una de sus centenarias ramas, tras el acuerdo alcanzado para su cuidado por la propiedad, el Ayuntamiento de Rute y el Centro Agropecuario de la Diputación Provincial de Córdoba. 

La Encina Milenaria de Rute
La Encina Milenaria de Rute antes de que cayese la mitad de su copa en diciembre de 2021

La 'Encina Milenaria' era un magnífico ejemplar de la especie Quercus ilex, de al menos cinco siglos de edad y cuyo tronco de base abarcaba más de seis metros de perímetro y casi 20 de altura, había optado a ser declarado Árbol del año en España en las últimas ediciones de este certamen. La sombra proyectada por su tremenda copa, de 29x21 metros de diámetro, era de unos 600 metros cuadrados y pese a su antigüedad su tronco no presentaba verrugas ni las oquedades de otras encinas de su edad, aunque sí algunas grietas importantes.

Cuenta la leyenda que esta encina pudo ser testigo en el año 1483 de la batalla de Lucena o de Martín González, donde las tropas cristianas apresaron al rey moro Boabdil el Chico. Todo ello había hecho que fuese un árbol muy querido por los amantes de la naturaleza y el paseo sosegado por el campo.

Desde ayer ha dejado de existir uno de los símbolos naturales de nuestra comarca y una imagen icónica de los amantes del paseo sosegado por nuestros campos.