Patrimonios de la Subbética | I. El mes de la muerte

Representación en piedra del Dios griego del amor: Eros (Museo Arqueológico de Cabra).

A través de esta nueva sección denominada Patrimonios de la Subbética, el reconocido director del Ecomuseo del río Caicena y Museo Arqueológico de Almedinilla, Ignacio Muñiz, te invita a descubrir el rico patrimonio de nuestra tierra de forma amplia y transversal.

Una cita quincenal en la que abordaremos de manera vivencial y literaria la riqueza del pasado y presente de la Subbética, paseando a través de su patrimonio histórico, arqueológico, etnológico, o medioambiental de esta rica comarca nacida en el corazón de Andalucía.

En esta primera entrega, que precede el Día de los Difuntos, entre flores del mal, esculturas romanas y mausoleos neoclásicos, sobrevolaremos la historia, la muerte y el misterio que habitan estas sierras. 

“¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!
Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos
,

Haría complacido de la tierra un despojo
Y en un bostezo tragaríase el mundo
” (2)

Te invito, lector, con esta sección periódica e intermitente, a sobrevolar el patrimonio de estas sierras subbéticas que nos levantan. Y lo hago con la intención primera de evitar el tedio y la pereza, esa que nos clava en el sofá sin dejarnos conocer lo que tenemos más cercano, a nuestro alrededor. 

Como  decía el poeta Baudelaire en el mismo poema "Al Lector" de su obra “Las flores del mal” con el que hemos comenzado: “en la jaula infame de nuestros vicioses el tedio lo peor, lo peor entre los chacales, las panteras, los podencos. Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes. Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes...”.

Así que, con el esfuerzo del sobrevuelo, os propongo este noviembre que nos acerquemos al menos con intención aérea a nuestros difuntos, como depositarios que somos de sus memorias apenas presentes en piedras, bronces o hierbas, y que lo hagamos desde ese ovillo de parentalias (13 al 21 de febrero) y lemuralias (9, 11 y 13 de mayo), las fiestas romanas que tenían a los difuntos como protagonistas, o el Samhain celta (1 de noviembre) que marcaba el fin del verano y el inicio del invierno con su oscuridad y sus requiebros.

Y de las muchas cosas dignas de atención, me centraré en sobrevolar esas flores nocturnas, flores del mal, que el poeta identificaba con las adormideras, las amapolas reales (papaver somniferum) de las que se extrae el opio y que crecen ufanas en estas sierras subbéticas entre muros de piedra seca y huertas, antaño entre el cereal y hoy en plantaciones estatales vigiladas (muy cerca de la Subbética Cordobesa) para usos medicinales variados.

Amapola Real (papaver somniferum)

Los usos medicinales y mágicos de la adormidera tienen en nuestra Subbética 7.000 años de existencia,  usos que ya se vislumbran en los niveles neolíticos de la Cueva de los Murciélagos en Zuheros, donde se documentaron muchas semillas conservadas de estas flores. Pero de adormideras estaba hecho también el dardo con el que el dios grecorromano Hypnos o Somnus provocaba el sueño, trasladando las almas de la vida a la muerte como si ésta se tratara de un sueño.Señor de todos los dioses y de todos los hombres”, como le definía Homero en su Ilíada, el Sueño es hermano gemelo de Tánatos (la muerte) y con su cabeza alada iba esparciendo por tierras y mares la noche y la adormidera.

Representación en piedra del Dios griego del amor: Eros (Museo Arqueológico de Cabra).

Una soberbia escultura en bronce que personifica al Sueño, encontrada en la villa romana de El Ruedo en Almedinilla, se puede ver en el Museo Histórico de la localidad (única en el mundo). Esta vista se puede completar con la contemplación de la escultura en piedra de Eros dormido encontrada en la villa romana de El Mitra  y expuesta en el Museo Local de Cabra. El dios alado del amor está durmiendo con adormideras en los pies en una suerte de simbiosis entre Sueño-Amor-Muerte, tal vez una promesa de amor infinito en la muerte: ¡Y tú, Muerte! Su rival en atractivos ¿Cuándo vendrás, a injertar en sus mirtos infectos tus oscuros cipreses?”, nos sigue diciendo Baudelaire.

Dios romano del Sueño, forjado en bronce. (Museo Arqueológico de Almedinilla)


También en Cabra, en el cementerio municipal, podemos terminar el sobrevuelo y a vista de pájaro girar alrededor del mausoleo funerario neoclásico de la vizcondesa de Termens (parte de su panteón, ya que el resto se encuentra en el colegio Niño Jesús de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de Cabra). El mausoleo está flanqueado de adormideras esculpidas en piedra (mármol de Carrara) por Mariano Benlliure a comienzos del siglo XX, y en él Carmen Giménez Flores (La Infantona) quiso dormir en un lecho de amor eterno, cubierta con esas flores nocturnas que nos acompañan.

Mausoleo de la vizcondesa de Termens. Obra de Mariano Benllure.

 

(2) Fragmento del poema: “Al lector” de la obra “Las flores del mal” de Charles Baudelaire