Reportaje

Carcabuey convierte su antigua cabina telefónica en un espacio donde confluye arte y memoria colectiva

Gracias a un proyecto impulsado por el Ayuntamiento, esta antigua cabina telefónica ha sido recuperada y convertida en un punto expositivo, turístico y emocional, dentro de una propuesta que combina historia, creatividad y divulgación.

Su inauguración ha incluido la primera intervención artística dentro del programa Cabinarte, titulada Space Invaders.

Durante décadas fue testigo discreto del trasiego cotidiano, refugio improvisado de confidencias, escenario de primeras llamadas de amor o de noticias urgentes cuando el teléfono fijo era un lujo doméstico. Hoy, la antigua cabina telefónica de Carcabuey vuelve a tener voz. Pero no es ya un espacio para hablar, sino para mirar, recordar y conectar desde otra perspectiva.

El Ayuntamiento de Carcabuey ha culminado un proyecto singular: la recuperación de una cabina telefónica de finales de los años 70 que ha sido transformada en un nuevo punto expositivo, de memoria y también de información turística bajo el nombre de Cabinarte. La intervención, inaugurada recientemente, forma parte de una propuesta que combina historia, creatividad y divulgación.

Lucía Sánchez Julián y Francisco José Montes Ramírez, presentan la iniciativa.

“Las cabinas estaban condenadas a desaparecer. Telefónica ha ido retirándolas tras años de moratorias, pero el Ayuntamiento ha conseguido salvar la nuestra justo a tiempo”, explicó a SubbéticaHoy Lucía Sánchez Julián, concejala de Cultura del Ayto. de Carcabuey. Hoy, ese gesto se materializa en un espacio singular bautizado como Cabinarte: cabina y arte, unidos en una sola palabra.

Un símbolo de la comunicación que se transforma en arte

La cabina, que se encuentra ubicada en la confluencia entre la C/ Lucena y Pl. de Andalucía del municipio, comparte espacio con otro elemento recuperado: un antiguo buzón de correos. Ambos dispositivos representan, según sus impulsores, “formas ya moribundas de comunicarse” que sin embargo forman parte esencial de la memoria colectiva.

El antiguo buzón, que estuvo a punto de desaparecer sin previo aviso. “Fue desmontado un sábado cualquiera, sin notificación formal. Pudimos recuperarlo gracias a la insistencia del Ayuntamiento y a la implicación del personal de Correos del municipio, que hizo una gran labor”, relata Sánchez. Hoy, ambos elementos –cabina y buzón– conforman un pequeño museo al aire libre que conecta pasado y presente.

“Hemos trabajado intensamente para que estos objetos sigan presentes en nuestras calles y formen un pequeño museo contemporáneo al aire libre. Así, las nuevas generaciones podrán descubrir cómo se comunicaban sus familias, y la vecindad de Carcabuey contará con un punto de encuentro donde recordar la experiencia de llamar desde una cabina”, declara.

Lucía Sánchez Julián, concejala de Cultura del Ayto. de Carcabuey; Francisco José Montes Ramírez, técnico de Patrimonio Cultural y Juanmi Sánchez Cabezuelo, alcalde de Carcabuey, junto a la antigua cabina

Primera instalación: Space Invaders

Cabinarte arranca su andadura con una primera exposición temporal titulada Space Invaders, obra del artista Francisco Montes, que plantea una reflexión irónica y crítica sobre el avance de la telefonía móvil frente a las viejas formas de comunicación. En su interior, cuelgan móviles antiguos rodeados de vinilos inspirados en videojuegos retro, como si invadieran la cabina. “Es una metáfora: los móviles no le han ganado del todo la batalla a la cabina. Esta ha logrado sobrevivir”, señala Montes. Esta muestra artística permanecerá abierta hasta finales del verano.

Además de espacio artístico, la cabina también funcionará como punto de información turística. En este sentido, más adelante el consistorio pretende incluir folletos, mapas y referencias clave del municipio, para complementar los horarios en los que la oficina de turismo está cerrada. También se prevé que albergue exposiciones futuras con obras de artistas locales o piezas del museo municipal.

Un rincón con alma: memoria, arte y promoción

La iniciativa no solo rescata patrimonio afectivo, sino que busca generar un nuevo foco turístico y cultural en el pueblo. “Queremos que esta cabina se convierta también en un punto instagrameable, una imagen que circule en redes, de la misma manera que las cabinas londinenses que todo el mundo quiere fotografiar. Que quien visite Carcabuey pueda hacerse una foto como si estuviera llamando, y al mismo tiempo descubra cómo sus padres o abuelos se comunicaban antes”, apunta Sánchez.

Una cabina restaurada con mimo

El modelo de la cabina, identificado como MMM (Metalúrgicas Madrileñas Modernas), presenta laterales metálicos y detalles que la diferencian de otros modelos como el Garza, también fabricado en su época. A lo largo de los años, la cabina fue transformándose: mantuvo su estructura de los 70 pero incorporó un teléfono de los 90 y tipografía más reciente.

Fue víctima del abandono, de los grafitis, de los carteles de anuncios, incluso del vandalismo. Pero también fue objeto de cariño y rescate. El proceso de restauración no ha sido menor. La cabina original se encontraba en mal estado tras años sin mantenimiento por parte de Telefónica, habiéndose realizado una completa restauración. Hoy, luce restaurada, con puertas nuevas y convertida en una cápsula de expresión contemporánea.

El proyecto Cabinarte se perfila como un espacio vivo que irá acogiendo nuevas propuestas culturales en el corazón del pueblo. Un guiño al pasado, sí, pero también una invitación a detenerse, observar y conversar aunque ya no sea a través del auricular.