SOLIDARIDAD

GALERÍA / CABRA: Media docena de colectivos participan en el X Festival de Cooperación Internacional

A los stands de los colectivos participantes se unieron otras actividades como una batucada, talleres de henna y percusión, y una degustación de repostería y té marroquíes.

Los alrededores de la Plaza de España han acogido el X Festival de Cooperación Internacional, en el que varias asociaciones benéficas han dado a conocer sus objetivos y actividades en su afán por colaborar con los colectivos más desfavorecidos en materia de inmigración y solidaridad con otros países. A los stands instalados al efecto, se unieron otras actividades como una batucada, talleres de henna y percusión, y una degustación de repostería y té marroquíes.

Mari Sierra Cabello, coordinadora de Lucena Acoge, señalaba que el objetivo principal de su asociación es el de “prestar atención social a personas emigrantes y refugiadas, algo que hacemos a través de tres casas de acogida: una para hombres, otra para familias monoparentales y otra para refugiados. Buscamos con ello, atender sus necesidades básicas e integrarlos en nuestra sociedad”. Programas de inserción laboral, clases de español, atención jurídica, cursos de formación con prácticas en empresas de Lucena, itinerarios de integración escolar y programas de mediación para el acceso a la vivienda son otras de las vías desde las que se trabaja en Lucena Acoge. Unos trescientos beneficiarios directos, que en algunos casos han pasado por varios programas, obtuvieron el año pasado la ayuda de esta asociación. 

Socorro Moral, delegada de Manos Unidas en Cabra, indicaba que el principal objetivo de su asociación es “acabar con el hambre a través del trabajo en pueblos en vías de desarrollo”. Para Moral, “es muy importante que estos pueblos puedan mantener su cultura y sus costumbres”. Los proyectos que más firmemente se desarrollan desde Manos Unidas están relacionados “con la agricultura, la educación, la sanidad y la mujer, ya que está constatado que, en los pueblos en desarrollo son las que mueven la economía”. Moral añadía que “son los voluntarios que hay en estos países en vías de desarrollo los que ponen su granito de arena para desarrollar los programas contando siempre con el compromiso de las personas que allí viven”. 

También ha participado en este festival la Asociación Cordobesa de Amistad de los Niños Saharauis, cuya vicepresidenta, Ana Ramos, destacaba que tiene en el punto de mira “la recuperación de los derechos del pueblo saharaui, que fue ocupado por Marruecos hace más de cuarenta años. Muchos se vieron obligados a huir, Argelia les ofreció una parte de su desierto, donde soportan temperaturas superiores a los 60º en campos de refugiados, y aún estamos esperando un referéndum mediante el cual se consiga que recuperen su territorio y se dejen de violar los derechos humanos”. Desde esta asociación, “se trabaja con los presos políticos en los territorios ocupados, se envían alimentos, medicamentos y ropa a los campos de refugiados y ahora, en esta época, ponemos en marcha nuestra medida estrella, que es el programa ‘Vacaciones en Paz’ con la que se acogen a niños saharauis durante los dos meses del verano”. Ramos recordaba que “cada año suelen venir unos 170-180 niños a la provincia de Córdoba, y aún tenemos diez niños esperando una familia de acogida, así que aprovecho esta ventana para animar a los ciudadanos de Cabra o de cualquier localidad cercana para que vivan esta experiencia, que es muy gratificante”. 

Por su parte, José Antonio Montes, presidente de Entreculturas, indicaba que el objetivo principal de su entidad es “la integración de personas inmigrantes mediante talleres, clases de español y viajes con niños de otras nacionalidades para que se integren en nuestra cultura”. Personas de distintos países sudamericanos son los principales beneficiarios, junto a rumanos y, en menor medida, musulmanes, ya que según Montes “respetamos su cultura pero también pedimos que ellos respeten la nuestra, y nos cuesta entender algunas de sus costumbres porque sobrepasan la humanización tanto en el trato de género como en el extremismo religioso”. 

Por último, también participaba con stand propio la Asociación HOAC, que se marca como objetivo principal, en palabras de su coordinadora “acercar el mundo del trabajo a la iglesia, y acercar los valores cristianos al mundo del trabajo”. Este movimiento, creado por la Conferencia Episcopal en 1946, lleva a cabo desde hace seis años la campaña ‘Trabajo digno para una sociedad decente’ y cuenta con un centenar de libros editados “sobre los valores del trabajo, la doctrina social de la iglesia, las condiciones mínimas de trabajo… para intentar crear un mundo mejor”.