La ciudad de Lucena ha vuelto a vivir un intenso fin de semana marcado por la emoción, la fe y la devoción aracelitana, con dos de los momentos más esperados de sus fiestas patronales: la tradicional ofrenda floral del sábado 2 de mayo y la solemnísima procesión celebrada en la tarde de ayer domingo 3, Día de la Madre y primer domingo de mayo.
La ofrenda volvió a reunir a cientos de colectivos, familias y grupos de amigos que, de forma incesante, fueron desfilando por la parroquia de San Mateo para depositar sus flores a los pies de María Santísima de Araceli. El templo se transformó, una vez más, en un auténtico tapiz de color y simbolismo, reflejo del arraigo de una tradición que desde 1960 expresa el profundo vínculo entre el pueblo lucentino y su Patrona.
Ya en la jornada dominical, Lucena se volcó por completo en la salida procesional de su Madre Dulce y Buena. A las ocho de la tarde, las puertas de San Mateo se abrían para dar paso a una de las estampas más esperadas del año: la Virgen de Araceli recorriendo las calles en una noche cargada de fandangos, pétalos, emoción contenida y promesas, acompañada por su corte, su santería y miles de fieles.
Esta galería recoge algunos de los instantes más significativos de ambos días, dos citas que vuelven a confirmar que las Fiestas Aracelitanas son mucho más que una celebración: son sentimiento compartido, identidad y tradición viva en el corazón de Lucena. | Imagen: Jesús Cañete.