GALERÍA | Tradición y creatividad brillan en la Concentración de Farolillos de Melón de Iznájar

Concentración de farolillos de melón en Iznájar
Concentración de farolillos de melón en Iznájar
Concentración de farolillos de melón en Iznájar
Concentración de farolillos de melón en Iznájar
Concentración de farolillos de melón en Iznájar
Concentración de farolillos de melón en Iznájar
Concentración de farolillos de melón en Iznájar

El pasado sábado, Iznájar se llenó de tradición y creatividad con la esperada Concentración de Farolillos de Melón. Desde primera hora de la tarde, la Plaza de Abastos acogió una chocolatada benéfica organizada por la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), donde vecinos y visitantes compartieron dulces y sonrisas en un ambiente de solidaridad que preludió la magia de la noche.

Al caer la tarde, el desfile de farolillos comenzó a recorrer las calles del municipio. Niños y adultos portaban sus creaciones luminosas, cada melón transformado en una pequeña obra de arte que iluminaba la noche con diseños cálidos y originales. Esta tradición, que sustituye las calabazas típicas de Halloween por los últimos melones de la cosecha local, celebró así el Día de Todos los Santos con un paseo lleno de creatividad y raíces de nuestra tierra. El recorrido culminó en el Castillo de Iznájar, donde la luz de los farolillos se reflejaba sobre sus muros centenarios.

Esta costumbre tiene su origen en el mundo rural andaluz, donde una antigua tradición utilizaba los melones pequeños de la última cosecha, conocidos como “zocatos”, para vaciarlos y convertirlos en faroles que los niños llevaban al caer la noche. Con el tiempo, estos farolillos comenzaron a colocarse en ventanas, rejas y puertas durante el Día de Todos los Santos, funcionando como pequeños amuletos de luz para alejar a las almas errantes y proteger los hogares.